Libertad de Jonathan Franzen, es
un libro extenso que se lee con una facilidad gracias a la destreza del
escritor por ofrecernos una vida familiar en la que desmenuza los sentires más
personales de una familia norteamericana que se deteriora justamente por la
irresolución sentimental de sus personajes. Desencanto presente en toda la
novela, entre lo que ellos desean ser y lo que son, mostrando la lucha constante
no solamente en lograr aquello que quieren sino que si en realidad merecen
lograrlo. Walter Berglund, intenta lograr objetivos ambientalista como la protección de un ave en
extinción y que para eso debe aliarse con empresas mineras que en parte lo
hacen dudar de si en realidad es el mejor camino para obtener su meta; Patty,
su mujer, relata en una mini biografía
que la escribe en tercera persona, su vida algo ensimismada sobre sus problemas
sentimentales por el amor hacia Richard Katz, el amigo músico de su esposo, y
sus disquisiciones sobre ser una buena madre y esposa. El desarrollo de la
historia ocurre en el gobierno de George Bush, es así que ocurren lo atentados
de las Torres Gemelas y la guerra en Medio Oriente mientras sucede la novela,
razón por la cual le da motivos a Franzen de mostrar ideas políticas sobre esos
hechos.
Si bien la novela es ágil, no se
puede pasar por alto que se pretende mostrar una y otra vez los pensamientos
dubitativos de los personajes, seres irresueltos, inmaduros e inseguros, donde
todo lo ocurrido es frustrado, boicoteado por ellos mismos. Quizás Franzen
intenta darnos unos personajes adolescentes a pesar de su edad y que se toman
demasiado en serio sus mundos interiores. No hay olvido de uno mismo, siempre
están presentes sus pensamientos arraigados a traumas muy fuertes, llegando la
impresión que uno está leyendo una novela para señoras, una especie de Diario
de Bridget Jones, en los que al final de la historia, de alguna manera, todos
comprenden el error de su inmadurez y anhelan corregirlos.
Pero es demasiado tarde, las
seiscientas hojas no alcanzan, tal vez Franzen se cansó de escribir esa novela,
los personajes no evolucionan si es que la vida no los patea, todos tienen que
pasar por situaciones al límite para salir de la espiral de angustia que vemos
en cada página. La historia no concluye, no hay un final satisfactorio,
solamente nos convence porque al igual que su creador, el lector se cansa de la
misma novela.
Cita:
"Porque vemos el mismo problema en todas partes. Pasa en Internet, o en la televisión por cable: nunca hay un centro, nunca hay un acuerdo comunitario; sólo hay un billón de pequeñas fracciones de ruido que nos distrae. Nunca podemos sentarnos a mantener una conversación sin interrupciones; todo es basura de tercera y urbanismo de mierda. Todo lo real, todo lo auténtico, todo lo honrado, está extinguiéndose. Intelectual y culturalmente, no hacemos más que rebotar de un lado a otro como bolas de billar lanzadas al azar, reaccionando ante los últimos estímulos producidos al azar."
("Libertad" de Jonathan Franzen)
Cita:
"Porque vemos el mismo problema en todas partes. Pasa en Internet, o en la televisión por cable: nunca hay un centro, nunca hay un acuerdo comunitario; sólo hay un billón de pequeñas fracciones de ruido que nos distrae. Nunca podemos sentarnos a mantener una conversación sin interrupciones; todo es basura de tercera y urbanismo de mierda. Todo lo real, todo lo auténtico, todo lo honrado, está extinguiéndose. Intelectual y culturalmente, no hacemos más que rebotar de un lado a otro como bolas de billar lanzadas al azar, reaccionando ante los últimos estímulos producidos al azar."
("Libertad" de Jonathan Franzen)

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